Mazón no es el (único) responsable, ni su dimisión la (única) solución.

Mazón ha insinuado que deja, en diferido y condicional, la presidencia de la Generalitat Valenciana. Veremos cómo evolucionan las cosas. De momento, su comparecencia ha estado marcada por el mismo cinismo, indignidad y desvergüenza con la que ha gobernado, por llamarlo de alguna manera. Intenta tapar su negligencia con resultado de muertes y su inhumanidad ante las víctimas mintiendo una vez más y parece que no será la última. Desviando su responsabilidad para protegerse él judicialmente y para proteger políticamente a Feijoo y al PP. 

Nos equivocaríamos si pensáramos que Mazón es el responsable único de la tragedia y de su nefasta gestión. Mazón no es una excepción, sino la norma con la que actúa siempre el Partido Popular ante crisis de esta naturaleza. Lo hizo Aznar con los atentados del 11M, Trillo con el accidente del YAK42, Rajoy con el Prestige, Camps con el accidente del metro de Valencia, Ayuso con las muertes en las residencias durante la COVID, Mañueco con los incendios y Moreno Bonilla con los cribados. Estos dirigentes tienen estilos diferentes -es cierto- pero se comportan igual ante las crisis que les pillan gobernando. Mienten, derivan responsabilidades a otros y no asumen las suyas. 

Son hábiles, es cierto, pero el mérito no es solo suyo. Cuentan a su favor con dos factores que forman parte de la condición humana, la facilidad con la que la ciudadanía nos autolesionamos con nuestro voto y la capacidad para tropezar mil veces en la misma piedra. Escribiendo desde Catalunya no hace falta ir muy lejos para encontrar ejemplos de ello, pero en el País Valencià tienen una larga experiencia en la práctica de auto-lesionarse democráticamente.

Casi todos sus presidentes han terminado condenados o imputados (Zaplana, Olivas, Camps), a la espera de lo que pase con Mazón. A pesar de eso, la ciudadanía del País Valencià aprovecha la primera oportunidad que tienen para ofrecerles de nuevo el gobierno de su comunidad. Pero no hace falta ir a extremos delictivos, durante años han estado apoyando con su voto una política de infraestructuras diseñada para la implantación de una España radial que refuerce la centralidad de Madrid. El ejemplo más evidente, el bloqueo de Aznar al eje ferroviario mediterráneo, que a quién más ha perjudicado es la economía valenciana y que solo se ha podido desbloquear después de algunas décadas de retraso. 

Para que la estrategia del PP haya podido salir exitosa es determinante el papel que juega a su favor las burbujas comunicativas que generan los medios de la división mediática Brunete. Es una ingenuidad creer que todo es responsabilidad de las redes sociales. Las mentiras como estrategia del PP son muy anteriores a que Trump acuñara los hechos alternativos o se pusieran de moda las “fake news”. Los medios tradicionales también forman parte de la ecuación.

Mucho me temo que, en el mismo momento que estoy escribiendo esta entrada, ya ha comenzado la operación mediática con la intención de aprovechar las palabras y actos de Mazón para exculpar al PP y Feijoo de una desvergüenza que no hubiera sido posible sin el apoyo de la dirección de los populares y su división mediática Brunete. Incluso algunos se atreverán a otorgar el mérito de la dimisión de Mazón a la actitud “firme” de Feijoo, después de un año dándole apoyo incondicional por interés político propio. 

Hoy, el gran mérito les corresponde a las víctimas y sus asociaciones que no han permitido que la estrategia de dejar pasar el tiempo lo tapara todo. La movilización social en exigencia de verdad y reparación ha sido el factor determinante para impedir que esta vez el PP se saliera con la suya. Durante estos 12 meses las asociaciones de víctimas de la DANA han tenido toda la dignidad que les ha faltado a Mazón, a sus protectores y a sus mariachis mediáticos. 

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